sábado, 29 de diciembre de 2007

Año nuevo ...


Entre risas y proyectos, despedidas... Bienvenidas


Como quien requiebra, recula impulso y salto... De la mano vas


Naciste para ser quien eres, te haces y haces... Creatividad innata


Un año decisivo, común para estar y ser... Decidir


Tú...

... Siempre


(OmnipresentE)

lunes, 24 de diciembre de 2007

FELIZ NAVIDAD!!!

Nada de Papá Noeles, les pongo al señor que baila.




viernes, 14 de diciembre de 2007


Desliz...

Una vez más reaparezco y la intromisión se convierte en un paralelismo cruzado de intensidad...

Recordatorio de algo que acontece y dedica la mayor parte del tiempo...formula hipótesis y disfruta de lo que cambiará tu vida...

Esto es para vivirlo...vive, y sé feliz.

Feliz...

lunes, 10 de diciembre de 2007

Pata pata

La mayoría de la gente que lee mi blog me conoce personalmente, pues éste es un blog medio "egocéntrico" por así decirlo. Hoy quiero compartir algo que creo que en la vida le toca a todo el mundo. Algunos lo hacen más paulatino, pero como soy dramático, repentino y exagerado no me queda otra que anunciarlo así: 


En poco tiempo estaré dando el paso más importante de mi vida!!!!

Estoy a punto de tocar el alba, ese alba que esperaba en un primer paso potencial, que se transformó en ya pasado, y fué seguido por miles, los que me llevan a los brazos de una luna eterna, que nunca se esconde (para mí).
Todo el esfuerzo, toda una vida entera vale la pena para intentar comenzar otra nueva, una vida completa, ya nunca más solo...
Nunca más solos...

miércoles, 5 de diciembre de 2007

Chaplin haciendo bailar pancitos



Este flaco se pasa de groso!!!! Hay que ponerle expresion a ese par de pies pequeños!!! Se inventó algo así como un muñeco formado por una cabeza con dos patitas, no da esa impresion?

martes, 4 de diciembre de 2007



En estos momentos me encantaría sacudirle en la cara un 27B-6 a todos los guachos de recursos humanos para que entiendan lo que se siente... ya van a ver...

viernes, 16 de noviembre de 2007

Niño Migué



Este hombre en unos minutos le dió un arrullo a mi corazón, le dió esperanza, amor, ternura y alegría, pues entre las cuerdas que con tanta gana una vez tocó, despertó en mí el tibio calor de los sonidos que de niño uno escucha, metiéndose en mi pasado sin saberlo, y llenando mi presente y futuro con la naturaleza de su música, ese sabor y esa textura. Ahí mismo se va a quedar, y da impotencia y bronca saber que alguien que ha sido la influencia de los mejores tocaores flamencos del mundo (incluso Paco de Lucía) ahora se halla perdido en la mentira de la droga. Incluso a través de esa lluvia de fango que nubla sus sentidos y movimientos, los colores que hicieron el cuadro más bonito de la guitarra se resisten a perderse, pues las estrellas pueden brillar mucho, pero el sol no se puede tapar con un dedo. Y no es que yo lo diga, sino que todo aquel que guste del flamenco, puede afirmar que el Niño Migué es el sol de la guitarra.

domingo, 4 de noviembre de 2007

Memorias

El pasto, los juguetes, el hígado, un padre, un beso, una abuela, la parte de atrás de su casa, una parra, una puerta oscura, olor a viejo, una cachetada, una madre, llanto, dolor, confusión, miedo, un padre, juegos, mi primo, su casa, un family, la pizza con pimienta, lo militar, algo verde, los redondos, soldaditos de plástico, tortas de arena, paula, vergüenza, mentiras, identidad, confusión, Jesucristo, la Biblia, oraciones, quietud, David, la escuela, los crayones, las reglas que si las movías cambiaban el color o el motivo, el preparado Desayuno (o Despertar), la Vitina, la Coca, el despertarse, la fiebre, los días sin ir a la escuela, Lassie, la casa de Don Alfredo, palitos que eran látigos o espadas, mi primer family, el mario bros, Corrientes, mi prima desnuda, sangre en la nariz, una embarazada vomitando en el piso de un colectivo, el Vibragel, mucho calor, la casa de mi tía Blanca, el folclore, una radio, un asado por la noche, un asado durante el día, jugar meintras lo hacen, un rico corderito adobado, don Hogas, su hijo, su casa, un barrio lejano, la farmacia que ahora está cerrada, Gabriela Mistral, Florencia, la obra de teatro “El gato con botas”, fotos de find e curso, computación, Logo, la tortuguita, DOS, copiar disquetes, el primer reproductor de CD, las escaleras de la escuela, los actos escolares, una grabación vieja y otra muy nueva, el sol de mayo, el mundial, canciones nuevas en ese tiempo, el verano amarillo, las largas siestas, los helados después de las comidas, las novelas de la una de la tarde, Thalía en ellas, Los polvorines, las empanadas, Los polvorines de noche y mi tio comprándome un soldado de juguete, mi tío moviendo su dentadura para asustarme, mi primo Adrián, la casa de mi tío, fiestas de fin de año, mi madrina disfrazada de papá Noel, mi madre enferma de la vesícula, mis días en lo de mi primo, un batazo en el brazo de mi primo más chico, mi vecino, sus saludos, mi vecina, la camionetita de su padre, mis primeros cómics en mi cabeza, yo sentado atrás de ella, Noelia, la “petróleo”, un tazo ganador, otra Noe, una gotita suya de saliva en el reverso de mi palma, su manera de hablar, el gordo mauro pedorreándose, la gente acusándolo, otro amigo, su casa, sus amenazas, sus mentiras, su forma de ser tan estúpida, su triste futuro-presente, los lñápices que se perdían, la cartuchera de tres pisos, la otra cartuchera con los luchadores, las clases de dibujo, las canciones de soundtrack de mi maestra, sus anteojos grandes, su voz apaciguante, el ambiente de su estudio, los dibujos que no me gustaban, las cartas españolas, el repujado, los instrumentos, los pinchecitos, una gorra que no me gustaba, la revista de trucos de juegos, el Mortal Kombat, el Fatal Fury, fatalities repetidas hasta el infinito, horas de juegos arriba de casa, los Simpson, la familia Ingalls, Camino al cielo, una manteca chiquita en José C. Paz, el hospital Duhau, mi vieja perdiéndome, yo corriendo, un barcito y un café con leche con medialunas (y solo voy por los 7 años...)

martes, 30 de octubre de 2007

Estar mal es lo más fácil



Encontré esto en el blog de Alfredo Casero, y la verdad que resume bastante mi forma de pensar en la materia, se lo dejo a quien quiera oír y que lea:

A menos que seamos uno de ellos, todos hemos padecido al menos un ejemplar: el quejoso consuetudinario, plomazo a más no poder, ni su familia lo banca y por eso recurre a Usted –en la cola del banco, la parada del colectivo, una sala de espera- y encuentra la excusa para lanzar su retahíla de lamentos, una catarata de plañideros reclamos de toda índole. Incluso es común ver a varios de ellos reunidos en una encarnizada competencia por demostrar quién es el más desdichado; el que sufre los achaques más molestos, o el trabajo más ingrato. La razón de tales sufrimientos JAMAS tiene algo que ver con ellos. Es el Destino, la herencia, un mal de ojo, el Presidente: eso, sí. Es sorprendente que disfruten tanto ese breve protagonismo tan lúgubre, en el papel de víctima de todo y de todos –tan cómodo por cierto- que los exime de cualquier esfuerzo por ir en busca de lo Bello que –aún- hay en el Mundo, del momento presente, escudándose de la Felicidad Posible, a toda costa, haciendo uso de todo lo que limite, inmovilice, adormezca, mate de a poco. Si tienen éxito, sus limitaciones se harán realidad y otros se harán cargo de sus vidas por completo. La otra opción, la más difícil, supone riesgo, supone esfuerzo; mirar al miedo de frente y pegarle un ladrido fuerte, y si hace falta, un mordisco. Y pasar del otro lado, donde la Vida debe ser vivida en todas sus facetas, como protagonista, con peripecias, aventuras y hasta efectos especiales. Y no sólo ESPERAR de la vida, sino DAR. Proveerse y Dar. Lo bueno también está ahí, hay que pagar el precio, pero también es un Regalo que hay que agradecer cada día. Por la Dra. Carmen Carpenter, titular de la cátedra de Psicobardos de la Universidad de Candonga. Autora de libros de autoayuda, de escasa repercusión, como "Disfrute de la vida, no sea salame" y "Cómo dejar de fumar adquiriendo otros vicios más pulenta".

Miedo

Ayer fue un día extraño. A escasos metros de distancia, contemplé tranquilamente cómo dos jóvenes que no superan la edad de 17 años robaban a mano armada una motocicleta a un hombre grandote, pero obnubilado por el tamaño comprometedor del cañón de semejante pistola. Sin superar la hora, me contacta alguien a quien pensaba contactar ese mismo día a la mañana acobardado por la casi nula periodicidad con que la contacto. Desde letras de tinta negra -igualmente valiosas a aquéllas de oro que unos ilusionados dedos dedicaron para su felizmente cercana pareja- una centenaria Úrsula, madre de los Buendía, me habla de tiempos que dan vueltas en círculo y parece que nunca terminan sino que vuelven a ser los mismos. Y después me encuentro sediento a la noche, y no me dio miedo esa bala cruzando mi cerebro y destruyéndolo, ni la eterna extensión de las calles obsesionadas con apartarme de mi casa, ni los ojos ciegos con que me mira la noche sin luna, ni los putrefactos dedos de un agua maligna tratando de envenenarme cayendo por mi garganta; sino los inocentes pasos de un bebé en Austria a principios de 1890, los dedos nerviosos del dueño de una mente que sueña con un nombre que nunca supo, y mi mente.